Neumonía intrahospitalaria

La neumonía intrahospitalaria es aquella que se desarrolla en un paciente internado a partir del 2º día y hasta transcurridas dos semanas después de que ha sido dado de alta.

En este grupo se distinguen la “neumonía asociada al ventilador” que afecta a pacientes en unidades de cuidados intensivos, intubados, y la “neumonía intrahospitalaria” que presenta los pacientes hospitalizados no intubados.

 

En esta nota nos referiremos estrictamente a la “neumonía intrahospitalaria”

 

  Características de la neumonía intrahospitalaria   

 

  • Alteraciones en la radiografía simple de tórax (nueva opacidad u opacidad en progresión).
  • Temperatura superior a 38º o inferior a 36º.
  • Expectoración purulenta.
  • Dolor punzante en el tórax que se agrava con la respiración profunda o la tos.
  • Dificultad para respirar.
  • Aumento o disminución de glóbulos blancos en el examen de sangre.

 

  Pacientes con alto riesgo de neumonía intrahospitalaria 

  • Adultos mayores
  • Alcohólicos
  • Diabéticos
  • Posquirúrgicos de cirugía mayor (abdomen, cadera)
  • Con depresión  inmunitaria (VIH, quimioterapia,  corticoides, etc.)
  • Afectado por una enfermedad pulmonar crónica (EPOC, asma)
  • Con problemas para tragar (disfagia) o trastornos de conciencia que favorecen la aspiración de saliva o alimento

 

  Tratamiento 

 

Inicialmente se indican antibióticos de amplio espectro con capacidad para actuar sobre los gérmenes que más frecuentemente causan la neumonía intrahospitalaria y, teniendo en cuenta la posibilidad de que se trate de bacterias resistentes a los antibióticos.

 En una segunda instancia, al disponerse de los resultados del antibiograma y, según la evolución del paciente, puede cambiarse el tratamiento.

 

  Pronóstico 

 

La  neumonía intrahospitalaria es más grave que la neumonía adquirida en la comunidad. Ello es así porque afecta a pacientes con enfermedades debilitantes o que están atravesando situaciones clínicas de riesgo. A ello se suma que los agentes microbianos son más agresivos  y con mucha frecuencia la infección es causada por cepas resistentes a los antibióticos.