Transmisión de agentes infecciosos

En una enfermedad infecciosa los enfermos liberan una gran cantidad de microorganismos durante un lapso de tiempo llamado “periodo de transmisibilidad” o “periodo de contagio”. Este tiempo es variable para cada enfermedad, y no siempre coincide con la presencia de los síntomas, puede iniciarse antes y persistir hasta después de resueltos los síntomas.

 

Transmisión por contacto

Directo: persona a persona

Indirecto: fomites o intermediario inanimado (ropa, juguetes, utensilios de cocina); vehículos: agua o alimentos contaminados

 

Las manos son la mayor fuente de contagio por contacto indirecto

 

 Trasmisión aérea

 Por gotitas depósito en las mucosas nasal u oral de partículas de agua expulsadas al ambiente al toser, hablar o estornudar. Las gotas no permanecen suspendidas en el aire y viajan cortas distancias por lo que se requiere un contacto cercano (menos de 1 metro) entre ambos individuos para que se produzca el contagio.

Por aerosoles depósitos en las mucosas nasal u oral de partículas acuosas muy pequeñas, capaces de aerosolizarse y sobrevivir suspendidas en el aire por un período prolongado. Los aerosoles producidos por tos o estornudo, por su velocidad y fuerza de expulsión, reducen el tiempo de trayectoria de la partícula hasta llegar al individuo sano favoreciendo la supervivencia del agente infeccioso.

 

La transmisión aérea es el modo más frecuente de contagio de las infecciones respiratorias

 

Trasmisión de las infecciones respiratorias más frecuentes

 

contacto

gotas

aerosol

Difteria, tos convulsa, influenza

 

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Tuberculosis

 

 

+

Parainfluenza, virus sincicial respiratorio, adenovirus

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